Con la llegada de mayo, el barrio del Realejo y la parroquia de San Cecilio se envuelven en un aire distinto… un aire que huele a flores, a devoción y a Madre.
Mayo es su mes.
El mes de María.
El mes en el que el corazón se vuelve más sencillo para mirarla y encontrar en Ella consuelo.
María Santísima de la Misericordia ya se dispone a vivir estos días tan especiales, presidiendo el Altar Mayor de San Cecilio, como Reina serena y Madre cercana, para acoger las oraciones susurradas, las miradas llenas de fe, los piropos que brotan del alma y los suspiros de quienes encuentran en su rostro alivio y esperanza.
En este mes bendito, recordamos también aquel momento que quedó grabado para siempre en la historia y en el corazón de sus hijos: su Coronación Canónica en 2007, reflejo del amor inmenso que su barrio y su ciudad le profesan.
Ella, Reina y Madre de todos los greñúos, nos espera.
Con la ternura de siempre.
Con la misericordia que nunca falla.









