Tras la solemne celebración del XVIII Aniversario de su Coronación Canónica, Nuestra Madre de la Misericordia regresa al Altar Mayor de San Cecilio, en este mes de mayo, mes de María.
Vuelve a alzarse entre cirios y flores,
como faro de esperanza,
para acoger el susurro de las oraciones,
el latido de las promesas y el perfume de la devoción sincera.
Allí, donde el alma se arrodilla y el corazón se eleva,
aguarda a sus hijos, que con amor y fe,
acuden a sus plantas buscando consuelo,
luz y misericordia.